domingo, 25 de marzo de 2012

Deja, invito yo.

A veces me pongo a pensar en lo cómoda que me resulta mi empresa, tan cómoda que es capaz de trasladarse a la zona donde me encuentro y ajustarse a mis necesidades.
Tengo varios empleados en distintas áreas que se adaptan los trabajo de diseño. Es bueno saber que compartimos esta misma comodidad y disfrutamos de los mismos beneficios, cada uno a su modo.
Mi edificio cuenta con salas de reuniones muy variadas y por toda la ciudad. También oficinas y secretarias, una nueva en cada oportunidad, que no solo me sirven buen café, sino que suelen ser muy amables con mis clientes, tan buenas que de vez en cuando reciben propina, no estoy muy de acuerdo pero "el cliente tiene la razón".
Siempre con aroma a café... A veces a chocolate y por momentos a pollo con papas. Debo reconocer que a veces resulta incomoda, las salas de reuniones pequeñas y las oficinas un poco bulliciosas, tanto que resulta difícil comunicarse con el cliente, sobre todo en horarios donde los púber salen del colegio. Pero así de cambiante es mi empresa, y me encanta que así sea.

Mi empresa es cualquier café o heladería, plaza o parripollo en costanera. La única condición es q tenga wifi. Y la ventaja mas grande es que el café siempre lo invita el cliente ;)

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